Nuestra Tarea Más Importante

por el Dr. Ralph G. Turk

Traducido del Faith Pulpit [Pulpito de Fe] diciembre de 1988
con el permiso de Faith Baptist Bible College and Seminary, Ankeny, Iowa.


La Gran Comisión de Mateo 28:19-20 resume la tarea básica de la asamblea local, y el resto del Nuevo Testamento da ejemplos en instrucciones de cómo las iglesias neotestamentarias deben influir en la cultura de su tiempo.

El Señor ya había expresado su deseo de que los discípulos evangelizaren, haciendo así discípulos en todo el mundo. Es interesante notar que Hechos 1:8 no es una oración imperativa, sino, la promesa de que los discípulos serían testigos cuando viniere sobre ellos el Espíritu Santo. Así es que la acción de testificar requiere del poder del Espíritu Santo, y el que reciba ese poder estará presto a testificar (Hechos 4:20). Impelidos por el Espíritu Santo, los discípulos no fueron a un lugar de reunión público para invitar al mundo a oír las buenas nuevas, ellos fueron a las personas. Este es un buen argumento a favor del ministerio de transportar a los santos a donde están los inconversos, en vez de traérlos a la congregación.

Tan pronto como los testigos comenzaron a llevar el evangelio, Satanás creó oposición, confusión y competencia. Aparte del poder del Espíritu lo que dio mayor eficacia al evangelismo en el Nuevo Testamento, fue el compromiso de cada discípulo a ser un testigo. Después de la reunión de oración en Hechos 4, "todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios" (Hechos 4:31). En Hechos 8:4, ya Esteban había sido martirizado por su fe, los creyentes fueron dispersados y llevaron el evangelio por todas partes. En Hechos 9:1 otros también murieron.

En estos tiempos, Satanás ha adaptado su estrategia a las circunstancias. Una táctica que utiliza es sumergir al creyente en el mundo de tal manera que el inconverso no puede ver una clara diferencia entre el santo y él mismo. Este oye el elevado mensaje de salvación y transformación, observa al creyente, y concluye que el evangelio es un hermoso concepto pero no funciona.

Otro método que emplea Satanás es el de desarrollar una falsa idea de lo que debe ser el verdadero testigo. En vez de testificar de Cristo y su resurrección, los creyentes tratan de impresionar al inconverso con su iglesia, su programa de música, su buena asistencia y buen compañerismo. Sin embargo el único testimonio investido del poder del Espíritu Santo es el de Cristo. Y trágicamente, es éste testimonio el que se opaca más y más.

La verdad es que el cristiano recibió nueva vida de Dios. La vida espiritual dentro de él es la marca que los distingue del mundo inconverso. Y es de esta nueva vida que él testifica en toda oportunidad. Cuando el ministerio de la Palabra continúa, el número de discípulos incrementa automáticamente, como aprendieron los apóstoles (Hechos 6:4-7). Nuestra preocupación principal no ha de ser obtener más convertidos, sino enviar a más cristianos para que testifiquen del evangelio en el poder del Espíritu Santo. Esto está muy lejos de los programas de evangelismo centrados en hombres que innecesariamente enojan al inconverso y repelen a los creyentes sensibles a la dirección del Espíritu Santo.

Para la iglesia local que quiere producir fruto, el libro de los Hechos da varias lecciones prácticas aplicables para el día de hoy. Primeramente, Dios no está limitado por el horario o el método de la congregación. Los 120 discípulos debieron esperar a que el Espíritu Santo hiciera su obra (Hechos 1:8). Y ese programa tendrá buen éxito en tanto la iglesia lo desarrolle cuando Dios quiere y con la capacitación de Dios.

En segundo lugar, la experiencia personal constituye un testimonio muy convincente. Esto fue lo que quiso decir Pedro en Hechos 2:32 cuando predicó acerca de la resurrección; los apóstoles habían visto al Cristo resucitado. Ellos no podían dejar de decir lo que habían visto y oído (Hechos 4:20). En tercer lugar, siempre que el Espíritu Santo esté obrando, el creyente puede esperar oposición de parte de Satanás. Esta oposición puede manifestarse en la forma de burlas (Hechos 2:13), encarcelamiento (4:3), azotes (5:40) y martirio (7:60).

En cuarto lugar, la Palabra de Dios es la semilla que produce vida en el incrédulo. En Hechos 2, Pedro, cita Joel 2, Salmo 16 y Salmo 89 para explicar el mensaje de la salvación que predicó. Nosotros también podemos confiar en el poder intrínseco de la Palabra misma para hacer su obra.

En quinto lugar, los creyentes en Hechos estaban juntos en comunión, oración y doctrina (Hechos 2:42-44,46,47). Fue gracias a éste compañerismo que el testimonio legítimo surgió. Raras veces un cristiano aislado testifica con eficacia, y permanece espiritualmente fuerte.

En sexto lugar, los creyentes estaban gozosos. Aún después del martirio y la dispersión de los creyentes, sentían un gran gozo (Hechos 8:8). Aun a pesar del rechazo, los discípulos estaban continuamente llenos de gozo y del Espíritu Santo (Hechos 13:52). Y al enfrentar oposición doctrinal, la obra de Dios florecía (Hechos 15:3).

Las Escrituras son claras en cuanto a nuestro propósito en el mundo. Los creyentes están aquí, no solamente para ganarse la vida o para establecer seguridad material para sus familias. Sino para realizar la tarea primordial de la iglesia local de hacer discípulos (Mateo 28:19; Hechos 14:21,22). Entre más pronto nos demos cuenta de que somos extranjeros y peregrinos en este mundo (1 Pedro 2:11; Hebreos 11:13) mejor cumpliremos nuestro propósito en él.


Last update July 14, 2003
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