¿La hermenéutica, es importante?

Publicado 14/08/17

Bruce Burkholder

En círculos bíblicos teológicos, el termino “hermenéutica” se refiere a la ciencia y el arte de la interpretación bíblica.

Tristemente, el estudio de la hermenéutica no es una disciplina contemporáneamente popular. La era de la comida rápida, el viaje supersónico, y el acceso tipo relámpago a la información vía el Internet ha erosionado nuestra tolerancia a los aspectos pedantescos de preparación para el ministerio. “El mundo está demasiado perdido y nuestra tarea es demasiado urgente para tardarse en estudiar disciplinas fundamentales,” es un sentimiento común. “Simplemente dígame lo que debo creer, cómo realizar rápidamente el ministerio, y entonces rápidamente suélteme para el servicio.” No obstante, es precisamente la fuerza del cimiento teológico de uno (es decir, la interpretación bíblica) que estabiliza el ministerio y lo fortalece para el servicio eficaz a largo plazo. Por esta razón, un enfoque sobre la interpretación bíblica es de suma importancia tanto para el pastor y como para el laico en la iglesia.

Es una verdad que toda otra disciplina ministerial, de una manera u otra, halla su base en el manejo apropiado del texto bíblico. Esto se ve mejor mediante la ilustración familiar de la pirámide teológica.

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En este gráfico la hermenéutica es el cimiento de todas las otras disciplinas ministeriales. Sin una comprensión clara y una práctica consistente de los principios y procedimientos de la hermenéutica bíblica, la exégesis se vuelve personalmente subjetiva. En otras palabras, el texto dirá cualquier cosa que uno piense que quiere decir. No habrá ninguna verdad objetiva y externa y, por consiguiente, ninguna base autoritativa para la creencia o el ministerio.

En 2 Timoteo 2:15 Pablo nos aconseja que usemos bien la Palabra de Dios. La palabra “usar” no se encuentra en cualquier otro pasaje bíblico, pero si se usaba en la literatura griega. Su significado era “cortar un camino directo o hacer un corte derecho.” Entonces, Pablo nos advierte que la aprobación divina de nuestro ministerio tiene mucho que ver con la precisión de nuestra predicación. Por lo tanto hermanos, dedíquense a escudriñar bien la Escritura, asegurándose de que su interpretación en cada mensaje sería la correcta. Luego, ¡prediquen la Palabra de Dios con gozo y poder!

Preocupación por los hermanos ¿cualidad olvidada?

Publicado 04/08/17

Armando Melo

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Imagina que estás en una iglesia en la que todos te saludan amablemente el domingo, se ríen juntos cada ocho días y tienen una conversación como la siguiente:

¿Cómo estás hermano? Muy bien gracias a Dios ¿y tú? Bien gracias, con mucho trabajo, y ¿cómo te fue esta semana? La verdad no hay mucho trabajo pero vamos avanzando. Que bueno que me dices hermano, voy a estar orando por ti y por el trabajo, recuerda que Él permite todo con un buen propósito, me dio gusto saludarte, ahorita seguimos platicando, con permiso.

No obstante, el hermano desconoce que no traes un peso en la bolsa, no tienes nada de comida en el refrigerador, no pudiste pagar la luz ni la escuela de los niños; tampoco sabe de tus problemas de salud y menos del gran estrés y depresión con la que estás viviendo.

¿Te suena familiar este caso? A mi sí, la verdad es que hoy en día en las iglesias no nos conocemos verdaderamente entre nosotros, el compañerismo lo hemos perdido bajo el pretexto de falta de tiempo o de grandes distancias, muchos desconocemos las necesidades, pruebas, cargas o angustias de los demás; somos prontos para señalar y humillar al hermano que se encuentra en pecado y tardos para mostrar ayuda, consuelo, gracia y misericordia de maneras tangibles.

Ahora, pensemos cómo era la actitud de los cristianos de la iglesia de Jerusalén en el primer siglo, según Hechos 2:44-47 sabemos que:

1) Estaban juntos.

2) Tenían todas las cosas en común.

3) Se desprendían de sus pertenencias para ayudar a los hermanos necesitados.

4) Iban todos los días al templo.

5) Celebraban la Cena del Señor.

6) Comían juntos (continuamente).

7) Alababan a Dios.

8) Tenían buen testimonio de los no creyentes.

Sinceramente no entiendo que nos ha pasado a la iglesia del siglo XXI. No sé si pasamos de largo por Hechos 2 pensando que era un asunto cultural o temporal, ó una actitud que ha cesado junto con los dones espectaculares, ó si reflexionemos que como no es un mandato, no deberíamos practicar tales cosas. Sin embargo, aquellos creyentes tampoco estaban obligados a hacerlo y aun así lo hacían por el amor que había entre ellos.

Y no solo Hechos 2 nos habla de cómo debe ser la actitud entre los hermanos. Según Gálatas 6:1 tenemos la responsabilidad de restaurar al hermano que está en pecado y en el siguiente verso somos llamados a llevar los unos las cargas de los otros.

Sin duda alguna, esas obras requerirán esfuerzo, tiempo, dinero, lágrimas, desvelos, oración, ayunos, darse a sí mismo, perdonar, sacrificar cosas y aun, hasta dar la vida por ese hermano, dicha cualidad es una preocupación que sólo el Espíritu Santo pone en los creyentes que están siendo dirigidos por Él.

Esa ayuda debe ser de maneras prácticas y no solo verbales; orar unos por otros, tener estudios Bíblicos, tiempo continuo de compañerismo, llamadas telefónicas, visitación, sacrificio de mi tiempo, mi dinero, mi descanso, mi comodidad, etc.

Al ver cómo eran los cristianos del primer siglo espero que seas retado junto conmigo a no solo saludar superficialmente en la iglesia y a no tener un falso compañerismo tan distinto del que nos está retando hoy después de casi dos mil años; más bien pidamos de la gracia de Dios para ser como aquella iglesia de Jerusalén.

“Predica el evangelio y muere olvidado”. El Conde Zinzendorf (Spanish)

Publicado 28/07/17

Bruce Burkholder

¿Podemos reconocer la naturaleza insidiosa del orgullo? La Biblia identifica el orgullo como un factor principal en la rebelión de Satanás (“seré semejante al Altísimo”, Is. 14:14) y en la caída de Adán (“seréis como Dios”, Gn. 3:5). El orgullo es un impedimento común al evangelio mientras la humanidad se rebela contra la cruz y establece sistemas religiosas de esfuerzo humano y buenas obras (“la cruz es locura a los que se pierden”, 1 Co. 1:18). Pero el orgullo nos aflige a todos, aun a los creyentes maduros y ministros del evangelio. Estoy especialmente entristecido por mi lucha personal con el orgullo porque confieso mi deseo frecuente para adulación. Para mi vergüenza quiero ser reconocido como un buen misionero, un predicador elocuente y un líder exitoso en el ministerio. ¿Lucha usted también con estas emociones?

El Conde Nicolaus Zinzendorf nació en nobleza. El sistema feudal aún dominaba Austria temprano en el siglo dieciocho y la familia Zinzendorf era rica y poderosa políticamente, sin embargo el joven Nicolaus, a pesar de los ruegos de su familia, desdeñó la política para proseguir a una vida de piedad y servicio cristianos. Uno de sus primeros esfuerzos fue establecer una casa de publicaciones en Ebersdorf de donde se imprimieron Biblias, catequismos, himnarios y folletos evangélicos. (Confieso que esto me atrajo hacia él). Zinzendorf estableció una comunidad cristiana (Herrnhut) para ministrar a los refugiados religiosos de Moravia y Bohemia. Dicha comunidad llegó a ser un centro para misiones, mandando misioneros al Caribe, Groenlandia y Norte América. Dios usó a Nicolaus para apasionar a esos misioneros y equiparlos para una vida de servicio abnegada. Al hacerlo, Zinzendorf les animaba diciendo: “Predica el evangelio, y muere olvidado”.

Ese es un buen mensaje para nosotros hoy y un valioso correctivo para mi lucha contra el orgullo. Como ven, el ministerio no se trata del ascenso de uno a la prominencia religiosa. No tiene nada que ver con adulación pública o aun el reconocimiento de un trabajo bien hecho (aunque Dios promete cuidar de esos detalles allá en la Gloria). Más bien, el verdadero ministerio se enfoca en la proclamación abnegada del evangelio, la predicación sacrificial de Cristo a las naciones. Así que, ¿estamos dispuestos a servir en obscuridad, sin reconocimiento o adulación pública? El apóstol Pablo declaró lo mismo en Gálatas 6:14, “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”.

En respuesta al reto de Zinzendorf: “predica el evangelio y muere olvidado”, dos misioneros de Moravia, Johann Leonhard Dober y David Nitschmann, trataron de venderse a sí mismos como esclavos para que pudieran trabajar al lado de la comunidad cerrada y estrechamente unida de esclavos en el Caribe y testificar a ellos. Mientras que la ley prohibió que llegaran a ser esclavos, aquellos dos hombres se mudaron al Caribe, vivieron frugalmente y muy cerca de la comunidad de esclavos y predicaron fielmente el evangelio. Finalmente a través de sus esfuerzos y los de otros misioneros moravos, más de 13.000 llegaron a la fe en Cristo y, como resultado, iglesias fueron establecidas en siete islas.

Seminarios para Capacitación de Maestros

Publicado 20/07/17

¿Puede Ud. recordar la primera vez que alguien le pidió que enseñara una clase de escuela dominical o preparara un devocional para un grupo pequeño? Sin duda esa fue una experiencia abrumadora e intimidante. A veces a los maestros se les imponen obligaciones para las cuales no se sienten preparados y, por lo general, es porque, de hecho, no están preparados. Mientras que una pasión por Dios y un deseo de servirle a través de la enseñanza en la iglesia local sean atributos para la enseñanza eficaz, éstos deben ir acompañados con conocimientos, sabiduría y habilidad ministerial. EBI desea servir a las iglesias locales en la capacitación de sus maestros y líderes de escuela dominical.

EBI es más que un ministerio de publicación. Además de la publicación de materiales para escuela dominical y otros de estudio bíblico, EBI ofrece capacitación en habilidades ministeriales relacionadas con la enseñanza en la iglesia local. EBI es una fuente valiosa para iglesias locales en la capacitación y edificación de pastores y maestros. El equipo de EBI, que se compone de personas con años de experiencia en la enseñanza de la Palabra de Dios, está listo para compartir sus conocimientos mediante seminarios para capacitación de maestros.

Temas del seminario incluyen: la autoridad de las Escrituras, interpretación de la Biblia, la madurez e integridad del maestro, métodos eficaces de enseñanza bíblica, manejo del aula, discipulado de alumnos y el uso eficaz de los materiales de EBI. De los temas mencionados, EBI procura seleccionar los más necesitados, para cada situación de la iglesia en particular, siguiendo las sugerencias del pastor anfitrión o el coordinador. Una conferencia pudiera durar desde un día hasta varios días, dependiendo de los temas que se traten en la conferencia. Nuestro personal también tiene la habilidad de ofrecer estas conferencias o en español o inglés según la ocasión se presente.

Los miembros del equipo de EBI han presentado esos temas en México, Honduras, Perú y Cuba. Un viaje memorable fue el que hicimos al Perú donde más de 300 asistieron. Otros quisieron asistir pero no pudieron a causa del espacio reducido. ¡Es grande la necesidad así como el interés!

Las siguientes conferencias están programadas para 2017-2018:

Lima, Perú – el 7 de octubre de 2017

Ciudad de México – el 11 de noviembre de 2017

Puerto Cortes, Honduras – el 20 de enero de 2018

San José, Costa Rica – el 17 de marzo de 2018

Favor de avisarnos si usted quisiera tener una conferencia en su área. La oficina de EBI le puede proporcionar información específica con relación a la fecha y localidad de cada conferencia.

Iberoamérica… ¿transformará el futuro del cristianismo?

Publicado 18/07/17

Bruce Burkholder

El crecimiento explosivo del cristianismo en el hemisferio sur representa un factor principal en el análisis de Philiip Jenkins quien dice que “estamos atravesando actualmente uno de los momentos transformadores en la historia de la religión mundial”. Mientras que la historia provee evidencia coherente y sustancial del poder del evangelio que cambia la vida, pocas eras han experimentado un avance tan dramático del cristianismo como aquel que se está ocurriendo actualmente in Iberoamérica. Desde los 700.000 creyentes que se estimaron en 1900, la comunidad evangélica en esos países ha crecido a más de 91 millones hoy. Este crecimiento de evangélicos está esparcido uniformemente sobre la región de esta manera: 30% de la populación en Nicaragua, 25% en Guatemala, 19% en Chile y 27% en Brasil. Estos números refuerzan la afirmación de que el centro del cristianismo se ha desplazado hacia el sur.

Mientras que estas estadísticas deberían generar regocijo a través del mundo evangélico, se debe notar que la forma emergente del cristianismo en Iberoamérica es principalmente Pentecostal. En 2006 la Base de Datos del Mundo Cristiano (World Christian Database) reportó que el 73% de todos los protestantes de Iberoamérica eran Pentescostales. Asimismo, Philip Jenkins escribe que “desde la década de 1950 los Pentecostales han representado el 80 al 90 por ciento del crecimiento evangélico a través de la región”. De hecho, Iberoamérica es el hogar de tres de los siete países carismáticos más grandes mundialmente (Brasil, Guatemala y Chile). La inclinación latina para la expresión emocional, una mayor receptividad a realidades sobrenaturales, una mentalidad colectivista y una disposición a aceptar ambigüedad fomenta la rápida expansión del pentecostalismo a través de la región.

De todo ello se surgen preguntas en cuanto al impacto que tal crecimiento pueda tener sobre el cristianismo en conjunto. ¿Significará el desplazamiento geográfico del centro del cristianismo a Hispanoamérica y el hemisferio sur una transformación del cristianismo en el futuro?

El misiólogo escocés Andrew Walls ha escrito una crónica de la naturaleza serial de la historia cristiana. Escribe que, “la historia cristiana no es una progresión triunfante e inalterable. Es una historia de avance y recesión”. Mientras que Dios está edificando soberanamente su iglesia a través mundo, el cristianismo evangélico no tiene una tierra permanente. No existe un centro geográfico o cultural único del cual el cristianismo emana perpetuamente; al contrario, el cristianismo se conoce por su flujo y reflujo. Habiendo comenzado en Jerusalén, el centro del cristianismo pronto emigró a Asia Menor, luego a Roma, a Europa y finalmente a los Estados Unidos. Cada una de esas migraciones resultó en la recesión futura de la influencia del cristianismo en el antiguo sitio al mismo tiempo que fomentaba una transformación cultural del cristianismo en el nuevo lugar. En su libro, Globalizing Theology, el autor Harold Netland declara, “la teología, propiamente interpretada, en efecto trata con verdades inalterables reveladas por Dios, verdades que se aplican a toda la gente en todas las culturas”. Sigue diciendo que la teología como el estudio de Dios también es “una actividad y disciplina humanas, y así está sujeta a, y refleja las características de, aquellos que hacen la teología”. Él supone que siendo que el oeste ha ocupado la posición incuestionable como el centro del cristianismo por siglos, es solo natural que la definición teológica surgiera de esa zona. Sin embargo, mientras el centro del cristianismo se desplaza hacia el sur, uno también puede esperar un cambio en los participantes teológicos y las explicaciones resultantes del cristianismo. Andrew Walls escribe aun más audazmente, “Hoy, las señales sugieren cómo se verá el cristianismo del siglo veintidós, en su teología, su adoración, su efecto sobre la sociedad, su penetración de nuevas áreas, sea geográfica o culturalmente, dependerá de lo que sucede en el África, en Iberoamérica y en algunas partes de Asia”.

¿Transformará el futuro del cristianismo la iglesia latinoamericana creciente? Solo con el tiempo lo sabremos pero esta potencialidad sí subraya la importancia absoluta de una avanzada capacitación pastoral, el desarrollo de literatura que es doctrinalmente sana y el crecimiento de colaboración con nuestros hermanos latinoamericanos como principales componentes estratégicos en el cumplimiento de la Gran Comisión.