Un Énfasis Bíblico sobre la Necesidad de Rigor Académico en la Capacitación de Pastores y Líderes

Publicado 09/12/17

Bruce Burkholder

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¿Puede cualquier hombre de Dios servir como pastor de la iglesia local? Es decir, ¿es la capacitación académica un requisito necesario para el ministerio? Mientras que respuestas específicas a dichas preguntas son complicadas y deben ser contestadas según las circunstancias particulares de cada individuo, el espíritu de la pregunta se centra en la importancia del rigor académico en la preservación y proclamación de las verdades bíblicas.

El movimiento de bautistas independientes del cual formo parte es notoriamente anti-intelectual. Ciertamente, eso no es verdad para todos en dicho grupo. La historia recuerda a algunos teólogos bautistas de renombre (John Gill, August Hopkins Strong, Bernard Ramm, John Albert Broadus y Millard J. Erickson). Tristemente, el espíritu del anti-intelectualismo permea mucho de la predicación del evangelio entre los hispanos incluyendo aquellos en círculos bautistas. Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispánico (NHCLC) ha observado, “en la iglesia Católica eres un miembro, pero en la iglesia evangélica, puedes convertirte hoy y dentro de un año puedes ser un pastor” (Puga 2013). Aun entre aquellos que estudian en institutos bíblicos y seminarios pocos son entrenados en idiomas de la Biblia. Pocos captan los principios de la hermenéutica bíblica para saber cómo aplicarlos de manera consecuente a la exégesis y exposición. Pocos son hábiles en la tarea de la teología. Mientras que muchos puedan recitar verdades teológicas (la memorización por repetición es un método pedagógico predominante en Latino América [Ratliff 2003]), ¿cuántos pueden explicar claramente su postura teológica y luego sostenerla con un apoyo exegético? Un estudio hecho por el Concilio Mundial de Iglesias que se presentó en Edinburg 2010 declara lo siguiente en cuanto a la proliferación de escuelas en los países en desarrollo, “Muchas de esas escuelas ofrecen apenas una educación leve ‘al estilo de comida rápida’; no tienen bibliotecas, ni un currículo desarrollado y ninguna infraestructura coherente” (WCC 2010, 124).

Las Escrituras siempre han llamado a los líderes en el ministerio a un estudio más profundo la verdad. Varios pasajes de la Biblia claramente abogan por un modelo riguroso de capacitaciónpara el ministerio.

“Lea y Medite”

Antes de la invención de la imprenta, los métodos literarios eran primitivos. Los documentos se escribían en barro [polvo, arcilla] (Jer. 17:13; Ez. 4:1); tablas de piedra (Éx. 24:12; 31:18; 32:15, 16; 34:1; Dt. 5:22; 27:2, 3), rollos de piel y papiro (2 Juan 12; Ap. 5:1) y pergamino (2 Ti. 4:13). Durante la era del Antiguo Testamento, el texto bíblico fue escrito principalmente en rollos de piel y papiro usando tinta y pluma. La reproducción, el cuidado y la interacción con tal literatura junto con el costo de la mano de obra hicieron que copias individuales fueran escasas. La interacción personal con documentos era limitada a unas personas selectas. Dicha situación hace que el mandato frecuente de leer y meditar en la ley sea aun más asombroso. En Deuteronomio 17:18-20 al rey de Israel se le mandó, al principio de su reino, que se hiciera una copia personal de la Ley. Ciertamente, el propósito del mandato fue promover el conocimiento íntimo de la Ley de Dios. Del original se dice, “y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida…” (Dt. 17:19). Dios propuso que el rey fuera un alumno diligente de la Ley para que viviera y reinara sabiamente.

A Josué, el sucesor de Moisés y líder de Israel durante la conquista, se le mandó meditar sobre la Ley “de día y de noche” (Jos. 1:8). La palabra hebrea meditar “sugiere un murmullo apenas audible” (Woudstra 1981, 63). Las palabras “día y noche” sugieren una recitación personal y constante del contenido de la Ley con el propósito de memorización y contemplación. Asimismo, el libro de los Salmos empieza con una bendición para aquellos cuyo deleite se encuentra en la Ley de Dios (Salmo 1:2). El deleite escritural se evidencia por una meditación de “día y noche” en la Ley, lo cual resulta en obediencia y bendición.

Esdras

Esdras era un dinámico líder espiritual y cívico en Israel después del exilio. Como escriba, su responsabilidad principal era copiar, conocer y enseñar las Escrituras del Antiguo Testamento. Durante el segundo período del templo “el oficio de escriba como alumno y maestro del Torá aumentaba en prominencia. A Esdras se le ve como el primer y gran ejemplo de dicha clase” (Williamson 1985, 94). Tres veces el texto declara que “la mano de Dios estaba sobre él” (Esd. 7:6, 9, 28). La Biblia claramente atribuye su éxito a un estudio riguroso, una aplicación personal y una proclamación pública de la Ley declarando, “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos” (Esdras 7:10). También se le describe a él como “diligente [versado] en la ley de Moisés” (Esdras 7:6).

Eclesiastés

Eclesiastés forma parte de la literatura de sabiduría. Junto con Job, Salmos, Proverbios y Cantar de los Cantares, Eclesiastés provee instrucción sobre cómo poner en práctica los principios moral, relacional y espiritual de la Ley y los Profetas. “En su forma nominal o verbal el término ‘sabiduría’ ocurre cincuenta y dos veces en el libro” (Murphy 1992, lxi). La búsqueda de la sabiduría bajo Dios se identifica como el tema principal del libro. Salomón escribe, “Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él” (Ec. 1:13,14). En otras palabras, su búsqueda era desafiante, desalentadora, y le rindió pocos resultados. El testimonio de Salomón, “y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia” (Ec. 1:16) revela, “no una observación pasiva, sino una consideración crítica” (Murphy 1992, 12). Este énfasis sobre la búsqueda coherente y obstinada por sabiduría se repite a través del libro (1:13, 16, 18; 2:12, 13, 21; 7:23, 25; 8:16; 10:10) revelando que la sabiduría no es fácil de obtener; se tiene que buscar rigurosamente.

Epístolas Pastorales

En 1 Timoteo 4:6 a Timoteo se le encomienda a una vida de lectura, reflexión y estudio. Mientras que Pablo había estado hablando a la iglesia en general, el cambio al pronombre personal “tú” claramente dirige su atención otra vez hacia Timoteo. En medio de la enseñanza falsa y la oposición, Pablo se preocupa de que Timoteo permanezca fiel en su vida y enseñanza. “‘Piedad’” emerge como el interés central en la subdivisión, y el reflejo sobre ella ayuda a afirmar su importancia dentro del punto de vista de la auténtica existencia cristiana que Pablo procura desarrollar” (Towner 2006, 302). La clave para mantener dicha piedad (1 Ti. 4:6-10) y una vida de fiel servicio (1 Ti. 4:11-16) es “la saturación en la enseñanza apostólica” (Tower 2006, 303-304). El participio presente “nutrido” en el v. 6 denota la necesaria y continua acción de auto nutrimento. Así como nuestros cuerpos requieren de una fuente constante de nutrición sustentable para habilitar la actividad y función del cuerpo, el ministro del evangelio requiere de la nutrición constante (de “las palabras de fe y de sana doctrina” para tener un ministerio espiritual que es eficiente. Más adelante, a Timoteo se le exhorta a “disciplinarse a sí mismo” en estas cosas, trabajando y luchando para alcanzar la piedad (1 Ti. 4:8, 10).

Pablo continúa su discurso en el siguiente párrafo donde rápidamente da varios imperativos uno tras otro. Lo que sobresale en este pasaje es la intensidad intencional de las acciones de Timoteo “ocúpate en” (4:13), “no descuides” (4:14), “Ocúpate en estas cosas” (4:15), “permanece en ellas” (4:15), “Ten cuidado” (4:16) y “persiste” (4:16). En resumen, Timoteo debe meditar sobre la instrucción que antecede y “permanecer en ella”. Esta permanencia total “puede significa o estudio o práctica” (McKnight 1992, 210). Cualquier de los significados es consecuente con el contexto; tal vez los dos se insinúan ya que Pablo aboga sinceramente por la preparación continua, la piedad personal y el ministerio eficaz. Todas son actividades que demandan un aumento en la atención y una disciplina personal rigurosa.

En 2 Timoteo 2:15 Pablo de nuevo llama a Timoteo a la diligencia. En contraste con aquellos que “han abandonado” a Pablo (2 Ti. 1:15) y aquellos que “contienden sobre palabras” (2 Ti. 2:14), a Timoteo se le manda a “ser celoso o entusiasta, tener cuidado de, esforzarse” (Bauer 1979, 763) para que pueda presentarse a Dios como un obrero aprobado, no avergonzado. Pablo hace hincapié en que los ministros del evangelio deben hacer todo esfuerzo para asegurar que su interpretación de las Escrituras, que su entendimiento y aplicación del pasaje y que su proclamación de ellas son correctas y verdaderas.

Finalmente, en la epístola a Tito Pablo atribuye la falsa doctrina en Creta a, dentro de otras cosas, el ocioso. Cita a un profeta cretense, “Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos” (1:12). Ciertamente, esta descripción cuadra con la reputación de la cultura de los cretenses quienes “tenían una reputación por robar, y que durante el primero sigo a. de C. Creta llegó a ser famosa por albergar ladrones y piratas” (Mounce 2000, 398). Parece seguro que Pablo no esté hablando de todos y cada uno de los cretenses, pero si ese era el ambiente, luego el problema era serio y podría afectar a aquellos líderes de la iglesia. Los obispos deben retener la palabra fiel, exhortando en sana doctrina (1:9). No deben “hablar necedades”, “ser engañadores” o “enseñar para ganancia deshonesta” (1:11). La amonestación de Pablo, entonces, era que los líderes que se habían encomendado al evangelio estuvieran firmes en contra de los aspectos pecaminosos de la cultura cretense. Debían ser honestos en su vida y en su ministerio. Debían trabajar arduamente para estudiar, conocer y enseñar la sana doctrina.

Alguien sabiamente ha dicho que “el llamado a predicar constituye un llamado para preparar”. Esto es consecuente con el mensaje de la Biblia. Cuando Dios dirige a hombres a servir en su Iglesia, los llama a una capacitación adecuada y amplia.

Estamos agradecidos por…

Publicado 22/11/17

Bruce Burkholder

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El 3 de diciembre de 1941 el Presidente Theodore Roosevelt declaró que el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving) sería celebrado, oficialmente, en los Estados Unidos de América el cuarto jueves de cada noviembre. Por supuesto, esa no fue la primera proclamación relativa al Día de Acción de Gracias. De hecho, la historia de este día penetra profundamente en nuestra historia. El primer “Día de Acción de Gracias” normalmente se asocia con la fiesta de la cosecha celebrada por los Peregrinos de Plymouth Massachusetts con los indios Wampanoag en el otoño de 1621. El día estaba repleto de comida, compañerismo y las acciones de gracias al Dios Omnipotente por su provisión y protección.

El Congreso Continental proclamó “Thanksgiving” como día feriado nacional en 1777. Aunque el día específico ha cambiado a través de los años, el mismo propósito y espíritu del día y siguen vigentes. En esta semana a través de los Estados Unidos familias y amigos aún se reúnen para celebrar la fidelidad de Dios y dar gracias a él por su provisión abundante. Mientras que el tiempo y la distancia no nos permiten invitarles a nuestras celebraciones de “Thanksgiving”, el personal de EBI quiere expresar nuestra gratitud a Dios por sus bendiciones sobre el ministerio de EBI. Estamos muy agradecidos por…

1. Colaboradores fieles en el ministerio, tanto antiguos como nuevos.

El apóstol Juan escribió en su tercera epístola, “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad”. Asimismo, nosotros aquí en EBI nos regocijamos en la predicación fiel del Evangelio por nuestros muchos hermanos y hermanas en Cristo a través del mundo de habla hispana. Dios está obrando, usando muchos de ustedes para que comuniquen fielmente su Palabra, para que hagan discípulos que son transformados por el Evangelio, para establecer iglesias que son vibrantes y sanas doctrinalmente y para capacitar a líderes nacionales.

Es nuestro gozo y privilegio observar cómo Dios los usa a ustedes para su gloria. Pero somos más que meros espectadores de su ministerio. Somos colaboradores con ustedes. Como una editorial, EBI acompaña su ministerio proveyendo literatura que es sana doctrinalmente, centrada en el Evangelio y teológicamente profunda para ayudarles en el cumplimiento de la Gran Comisión. Estamos muy agradecidos por esta colaboración. Es nuestro gozo y privilegio servir juntos con ustedes.

2. Nuevas oportunidades.

EBI ha existido por más de 55 años. Durante ese tiempo Dios ha provisto muchas oportunidades para la publicación y el ministerio. Hemos publicado currículo de escuela dominical, comentarios, materiales para el discipulado y la capacitación pastoral. Hemos viajado a través de Latino América conociendo a muchos de ustedes mientras que predicamos la Palabra. ¿Qué más podríamos hacer?

Estamos agradecidos que nuestro Dios es mucho mayor y, en gran manera, mucho mejor que nuestros sueños. En su bondad nos provee de diversas oportunidades para crecimiento y servicio. Dios continúa presentándonos con oportunidades más amplias de publicar libros en cuanto a la teología sistemática, consejería, apologética y asuntos sociales. Dichos libros son más grandes, más profundos y con una expectativa aun más allá de nuestra imaginación. Asimismo, Dios continúa a expandir nuestras oportunidades ministeriales permitiendo la capacitación de pastores y maestros de escuela dominical a través del mundo de habla hispana. Estamos muy agradecidos por estas oportunidades y oramos que Dios nos halle fieles en el cumplimiento de la tarea.

3. La fidelidad de Dios.

A pesar de que EBI ha experimentado muchos altibajos, Dios ha protegido el ministerio y ha provisto fielmente por sus necesidades. Desde los inicios que operaban de un pequeño taller en Puerto Rico, Dios ha guiado a EBI (y, a veces, le ha dado una nueva dirección) a nuestra presente localidad y edificio en Sebring, Florida. Hoy, Dios nos ha suplido con un edificio de aproximadamente 743m2, imprenta y un almacén. Tenemos computadoras y equipo de impresión digital, suficientes para nuestras necesidades. Tenemos los recursos para viajar y ministrar, proclamando el Evangelio y representando a EBI a través de Latino América. Dios nos ha provisto todo eso sin que tengamos deudas pendientes. Asimismo, durante los años, EBI ha tenido personal piadoso, fiel y experimentado, además de misioneros que han servido en todas las áreas del ministerio desde la escritura, a la revisión, a la impresión, al envío y la contabilidad. Estamos agradecidos por un gran Dios que ha sido fiel y a quien amamos y servimos.

En el Salmo 100, titulado el “Salmo de alabanza” el salmista escribe, “Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”. Al acercarse el Día de Acción de Gracias, nosotros aquí en EBI tenemos muchos por lo cual estar agradecidos. ¿Y ustedes? ¿Por cuáles cosas están agradecidos?

Lo Esencial del Evangelio, Parte 3 (Spanish)

Publicado 15/11/17

Gary Whipple

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Cerramos nuestra última discusión sobre lo esencial del Evangelio (parte 2) con la promesa de explicar la necesidad de abordar la afirmación falsa que muchos han sostenido en la búsqueda de la salvación.

A medida que echamos un vistazo a este tema al tratar con lo esencial del Evangelio, hay que reiterar dos hechos importantes. Uno, el hombre ha pecado contra el único Dios verdadero y viviente. De hecho, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, (Romanos 3:23). Dos, el hombre pecador está bajo la condena divina. Juan 3:18 dice: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. Todos los que persistan en su pecado serán condenados a vivir para siempre en la ausencia de Dios y todo lo que es bueno y santo.

Ahora llegamos al tema en cuestión. Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos al presentar el Evangelio a otros es la tarea de mostrarles de la Biblia que son totalmente incapaces de salvarse de su pecado. La mayoría de la gente piensa que son lo suficientemente buenos para entrar en el cielo o que deben hacer algo para satisfacer las justas demandas de Dios. Efesios 2:8, 9 declara, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros; pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe”. La frase “no por obras” tiene la comprensión de la salvación como no ser el resultado de nuestro hacer algo. Para algunos se referiría a su religiosidad, para otros su caridad, aun para otros su supuesta bondad, o incluso por “nuestra conformidad a los requisitos si de la ley o el Evangelio, CF. Romanos 1-4” (Testamento Griego Cambridge). Pero “no por obras” viene de “no de vosotros”, lo que significa que no hay nada que el hombre pueda hacer para procurar la salvación. Juan Calvino escribiendo sobre este pasaje en Efesios incluye, “Nada puede ser más claro que esto. Toda la justicia del hombre, que consiste en obras,-mejor dicho, todo el hombre, y todo lo que él puede llamar a los suyos, queda sin efecto”.

Como un buen amigo y compañero misionero Stanley Templeton recientemente compartió, “Es sólo difícil para una persona para comprender la manera de Dios de redimir a nosotros. Es natural e inherente pensar que tenemos que hacer algo para compensar lo que hemos hecho. Confiar en la obra de Cristo en la Cruz y en las buenas obras al mismo tiempo no es un fideicomiso que salva a una persona de la condenación”.

Debemos ser claros en este punto, especialmente con aquellos que creen en una salvación por obras. ¿Qué nos muestra Romanos 11:6?, “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia”. Nos muestra que la gracia y las obras son mutuamente excluyentes; tiene que ser uno u otro. Buenas obras, (¡si una persona fuera capaz de hacerlas!), no puede borrar el pasado. Los pecados cometidos antes permanecerán a pesar de que alguien ha “hecho algo bueno”. Dios no quiere que el pecador traiga sus obras “buenas” a él, sino más bien sus pecados para que la salvación se pueda dar como un don gratuito. Y siendo un don, no puede ser ganado o merecido; de lo contrario, ya no sería un regalo.

Si no por obras, entonces, ¿cómo se salva una persona? ¿Cómo lidiamos con nuestro dilema ante un Dios Santo y justo? Sólo hay una respuesta. Vamos a revelar esa respuesta en el futuro.

¿Qué hay de nuevo?

Publicado 27/10/17

Bruce Burkholder

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El clamor por material nuevo ejerce una presión constante sobre las editoriales, aun sobre editoriales cristianas como la EBI. Mientras que la verdad no cambia y las necesidades básicas de la iglesia en cuanto a literatura permanecen iguales a través de las generaciones (2 Timoteo 2:2), las expectativas de la gente en cuanto a la literatura están cambiando constantemente. Tal como escribí en una edición previa de este blog, “Recursos sencillos de literatura que alguna vez fueron suficientes para retar y sostener a creyentes nuevos ya no son suficientes. Muchos creyentes latinos ya no se satisfacen con “leche”; ahora desean el alimento sólido. Desean tener recursos exegéticos, teológicos y específicamente aplicables que les animarán al crecimiento y madurez continuos”.

Ciertamente, hay muchos libros de los cuales escoger. Escritores cristianos conservadores en los Estados Unidos están promocionando más libros que nunca y existe un número pequeño, pero creciente, de teólogos latinoamericanos que empiezan a escribir libros. EBI ha empezado a colaborar con algunos líderes teológicos dentro de nuestro movimiento para animarles a escribir y proveerles un sitio publicitario.

Pero, ¿cómo escogemos los libros que publicaremos? De una miríada de libros a nuestra disposición, ¿cómo determinamos cuáles se adaptan mejor a la visión de EBI? A continuación están varios criterios que consideramos:

1. ¿Es el libro coherente con nuestra posición doctrinal? Mientras que muchos libros buenos se están escribiendo hoy por evangélicos conservadores, tal vez contengan algo contrario a las creencias doctrinales fundamentales de los bautistas independientes. Basándonos en nuestra Constitución editorial, no podemos publicar tales obras. EBI sólo publica obras que son consecuentes con la declaración doctrinal de Baptist Mid-Missions.

2. ¿Aborda el libro un tema de necesidad para la iglesia hispana, o comunica en una manera que resuene dentro de la cultura hispana? Cada cultura tiene preguntas y preocupaciones en cuanto al texto bíblico. Deseamos proveer libros que contesten las preguntas que formula la iglesia hispana.

3. ¿Podemos obtener permiso para publicar el libro en español? Si un libro ha sido publicado anteriormente en inglés u otro idioma, la editorial original a menudo tiene los derechos a dicha obra. Es necesario obtener el permiso de la editorial original para publicar la obra en español—contratos firmados se tienen que conseguir que frecuentemente incluyen acuerdos en cuanto a derechos de autor que se pagan tanto al autor como a la editorial original. Siendo que EBI es una pequeña editorial hispana en un grupo de editoriales más grandes, a menudo no podemos obtener los derechos necesarios para publicar una obra.

4. ¿Se venderá el libro? Ciertamente, este criterio tiene menos importancia para nosotros que para otras editoriales. EBI es un ministerio, no un negocio, así que estamos más dispuestos a publicar materiales basados en su contenido antes que en el interés común. Creemos que la Palabra de Dios debe estar disponible si la gente desea oírla o no. Sin embargo, también debemos ser buenos administradores de los recursos de Dios. El invertir miles de dólares en materiales que solo se quedarán en los estantes no constituye un buen uso de los fondos de Dios. Así que, el reto es que escojamos materiales que son sanos en doctrina así como interesantes al lector contemporáneo.

Me complace anunciar varios de los títulos nuevos que esperamos publicar en el 2018 y 2019.

Teología Sistemática de la Fe Cristiana, Roland McCune Esta teología sistemática es un libro que muchos han estado esperando. Fue escrito por el doctor Rolland McCune quien fue presidente y profesor del Detroit Baptist Theological Seminary. Esta obra es un tomo grande encuadernado en pasta dura que presenta una apologética presuposicional, la postura cesacionista de los dones de milagros, el premilenarismo pretribucional, una estructura dispensacional y una soteriología Calvinista, además de la forma de gobierno y las prácticas de los bautistas. Fecha de Publicación: abril 2018

Consejería Bíblica Cristocéntrica, Steve Viars y Bob Kellemen Es una fuente exhaustiva para ayudar a los pastores para que vean vidas transformadas a través de la consejería y el ministerio bíblicos. Este libro es un recurso importante para el movimiento creciente en Latinoamérica denominado Asociación de Consejeros Bíblicos Certificados. Fecha de Publicación: junio 2018

Hay Esperanza en Cristo: Una Respuesta Bíblica a la Atracción al Mismo Sexo, Steve Ham Da un enfoque, centrado en el evangelio, al asunto de la homosexualidad. Este libro provee una respuesta compasiva, pero bíblicamente sólida, a aquellos que luchan con roles de género y la atracción hacia el mismo sexo. Fecha de Publicación: marzo 2018

El Comentario del Nuevo Testamento, Warren W. Wiersbe (En un solo tomo) * Por años EBI ha publicado tres comentarios individuales sobre el Nuevo Testamento. Ahora publicaremos una edición de un solo tomo en tapa dura. *Fecha de Publicación: enero 2019

Mujeres de Fe, Marilyn Kaynor (Estudio Bíblico para damas) ¿Qué nos dice Dios mediante la vida de Sara, Rebeca, Raquel, Lea, Rut y Ester? ¿Cómo respondieron en fe estas mujeres a los desafíos ante ellas? ¿Edificaron sus hogares, o los destruyeron? Dios no se detiene ante nada cuando está desarrollando nuestra fe. Su meta es poner a prueba nuestra obediencia y hacernos fieles. Estos estudios poderosos nos señalan a Dios mientras nos desafían a vivir por fe. Fecha de Publicación: octubre 2018

Favor de orar con nosotros por estos títulos y otros en proyecto.

Cuatro razones para estudiar los nombres de Dios (Spanish)

Publicado 23/10/17

Armando Melo

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Bendito tú, oh Señor; enséñame tus estatutos… Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley… ¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación… ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi boca… Yo soy tu siervo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios. (Salmo 119:12, 18, 97, 103, 125).

¿Quién de nosotros no ha sido retado por estos versos para estudiar más las Escrituras? Y bueno… el propósito final es conocer más a su Autor, a Dios mismo. J. I. Packer hablando de este Salmo dice: “lo que anhelaba el salmista era adquirir un conocimiento no teórico sino práctico acerca de Dios. Su anhelo supremo era conocer a Dios mismo y deleitarse en Él, y valorar el conocimiento de Dios simplemente como un medio para ese fin”.

De la misma manera, debemos anhelar cada uno de nosotros conocer más a nuestro Dios y una de las maneras de hacerlo es a través del estudio de los diversos nombres de Dios que aparecen en las Escrituras, por lo tanto, me gustaría proponer cuatro razones por las que deberíamos realizar este estudio:

1. A Dios le importa.

Para Dios es un tema crucial el hablar de su nombre, hay un buen número de pasajes en los que no se menciona un nombre en particular acerca de Dios pero sí hace referencia a la importancia que le daba a este tema, por ejemplo en el Padre Nuestro, el Señor dice “santificado sea tu nombre” (Mt. 6:9) hablando de la adoración y la honra que se debe rendir a Él; en Éxodo 20:7 se ordena a no tomar el nombre de Dios en vano, en Génesis 21:33 vemos que invocar el nombre de Dios es adorarlo a Él, así mismo, no seguir la Ley de Dios es profanar su nombre según Levítico 22:32.

2. Describen su carácter.

En la actualidad, los padres ponen el nombre de sus hijos porque les gusta, porque está de moda, en honor a alguna persona o cualquier otra razón, no obstante, en la Biblia cuando se nombra a una persona o a Dios mismo es con un propósito bien definido: describir el carácter de aquel que está siendo nombrado.

Así, Isaac (risa), nos recuerda cuando Sara se rio de Dios y no creyó en Él, Esaú (velloso) nos describe su condición física. Es exactamente lo mismo cuando vemos y estudiamos los nombres de Dios, ya que así lo conocemos más a Él, se le llama “Elohim” (Gn. 1) mostrándose como el Dios todopoderoso capaz de crear todo de la nada; “El-Olam” (Gn. 21) describiendo a un Dios eterno que no tiene principio ni fin; “El-Elyón” (Dn. 4) como un Dios soberano debajo de quien están todas las cosas y las personas.

3. Dios revela sus nombres.

A diferencia de nosotros que nuestros padres o alguien nos puso el nombre que llevamos, Dios es el que revela sus nombres y se da a conocer por medio de ellos ya sea directa o indirectamente.

En forma directa vemos a Dios dando a conocer su nombre cuando se aparece a Moisés en la zarza como “Yo Soy el que Soy” (Ex. 3:14); cuando Abraham está a punto de sacrificar a Isaac, Dios se revela como “Jehová-Jireh” (Dios proveedor) (Gn. 22:14).

De forma indirecta Dios obró por medio de las circunstancias para que otros le llamaran con algunos de sus nombres como “El-Roi” (El Dios que me ve) (Gn. 16:13) cuando Dios le habló a Hagar antes del nacimiento de Ismael o “Yahveh-Raah” (Jehová es mi Pastor) en medio de las pruebas de David cuando escribió el Salmo 23.

4. El propósito de Dios.

Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza (Gn. 1:26-27) con el objetivo de poder relacionarse con él, no obstante, la caída humana ha estorbado esta relación. La buena noticia es que Dios nos sigue buscando, proveyéndonos información significante respecto a su persona y su plan. Los nombres de Dios forman parte de esta información y por consigueinte nos dirigen a una relación sabia y creciente con él.

Así el nombre “Jehová” (Yo Soy el que Soy), nos habla de su eternidad y autoexistencia; aunado a que se usa en muchísimos casos para mostrar su obra poderosa libertando de la esclavitud y buscando al hombre para relacionarse con Él (Gn. 3:9, 21; Ex. 6:6). “Jehová-Jireh” nos enseña acerca de un Dios proveedor (Gn. 22:14), proporcionando un cordero sustituto para ser sacrificado en lugar de Isaac, lo cual apunta directamente a la obra de Cristo. De Jehová-Maccaddeshcem aprendemos que Él es quien santifica a los suyos para que le sirvan (Ex. 31:13). En Jueces 6, Gedeón es confrontado ante la santidad del Señor y Él le restaura ya que es “Jehová-Shalom”, (el Señor es mi paz).

Si estas razones nos llevan a estudiar los nombres de Dios, tengamos en cuenta que cometeríamos un grave error si este conocimiento permaneciera en nuestras mentes como mera información o peor aún, que solo nos llevara al envanecimiento y orgullo. Si el estudio de Dios y sus nombres no nos lleva a la adoración de Él, a vidas santificadas y a compartir con otros de Él, este conocimiento no logró su objetivo.